Que triste será la
primavera
para aquellos que están
equivocados
creyendo que serán
abanderados
por la gloria y el amor de
otra bandera.
Perderán el rumor de
las palmeras
perderán del sinsonte
el suave canto
perederán cuanto en
la vida queda
terminando por ser todo una
quimera.
Porque tengo corazón
es que me voy
porque quiero Yo vivir sin
tal error
y jamás en la vida
ser traidor.
M a n u e l B l a n c o
La Habana, Agosto-1962